
DEMONIO...Quiero esperar a que amanezca y no por la luz sucinta en las hebras de mi pensamiento, sino por que la tempestad se asoma por la ventana, y hace que me olvide de la finitud de mis huesos, mientras el viento calcina mis esperanzas y me deshace, mientras me pregunto dentro de mis diáfanos ojos plagados de una ceguera insólita, ¿ A donde iremos a parar poetas? si el letargo nos domina y la mediocridad empieza por conocernos. Yo no... repito: yo no seré así, y guardo mis palabras en la confesión nocturna que se inunda de lágrimas y desesperación por tener veintitrés años de sinceridad que mi lado inquisidor en soledad aún no perdona. Y después de todo se triplica mi angustia, sanan las heridas y la voz se roza entre palabras justas luego ante todo, sigo hinchando al corazón en el laberinto de una memoria.
Natalia



